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Risaralda tiene café, minifundio y conflicto predial: lo que revela el levantamiento topográfico cuando el predio lleva décadas sin escritura

Un departamento donde la tierra se divide pero no se registra

En Risaralda, como en buena parte del Eje Cafetero, la tradición cafetera generó durante décadas un modelo de tenencia basado en el minifundio, la sucesión verbal y los acuerdos de palabra entre vecinos, lo que significa que hoy miles de predios llevan generaciones sin una escritura actualizada, sin un plano oficial y sin una cabida real que coincida con el folio de matrícula inmobiliaria.

Cuando el topógrafo llega a realizar el levantamiento topográfico en uno de estos predios, lo que encuentra no es solo un lote por medir: encuentra décadas de historia no documentada, linderos en disputa y áreas que en papel dicen una cosa y en el terreno dicen otra muy distinta.

Por qué el levantamiento topográfico predial es diferente en zonas de minifundio cafetero

En municipios como Santuario, Mistrató, Quinchía o Pueblo Rico, el topógrafo no trabaja sobre superficies planas ni sobre manzanas urbanas bien definidas.

El terreno es ondulado, con pendientes que superan el 30 por ciento en muchos casos, cubierto de sombrío, guadua y café tecnificado, con quebradas que sirven de lindero natural pero que cambian de curso con cada invierno fuerte.

En esas condiciones, el levantamiento topográfico exige una combinación de métodos: estación total para los puntos de control, GPS diferencial para georreferenciar con precisión el sistema de coordenadas oficial, y en algunos casos drones para capturar la nube de puntos en zonas con cobertura vegetal densa donde el acceso a pie es limitado.

El resultado no es solo un plano: es el primer documento técnico que ese predio ha tenido en años, y de su exactitud depende si el proceso de formalización avanza o se detiene por una contradicción entre áreas.

El conflicto predial que aparece cuando se mide con rigor

Uno de los hallazgos más frecuentes en los levantamientos topográficos rurales de Risaralda es que la cabida inscrita en el folio de matrícula no coincide con la cabida real del predio.

Esta discrepancia puede ser de unos pocos metros cuadrados o de varias hectáreas, especialmente cuando el predio fue adquirido por partes a lo largo del tiempo y nunca se actualizó el registro con las ampliaciones sucesivas.

Cuando el levantamiento topográfico devuelve un área mayor a la registrada, el propietario enfrenta un proceso de actualización catastral que puede implicar ajustes tributarios, aclaraciones notariales y en algunos casos la intervención de la Superintendencia de Notariado y Registro.

Cuando devuelve un área menor, la pregunta que surge es dónde está esa diferencia y si algún vecino la está ocupando, lo que en zonas de alta densidad predial como las del Eje Cafetero se convierte frecuentemente en un conflicto de linderos que requiere mediación y, en el peor caso, proceso judicial.

Catastro multipropósito y la oportunidad para regularizar

El programa de catastro multipropósito liderado por el IGAC ofrece hoy en Risaralda una ventana concreta para que los propietarios con predios sin formalizar puedan adelantar su levantamiento topográfico dentro de un proceso institucional respaldado por el Estado.

La diferencia con el catastro tradicional es que el enfoque multipropósito no se limita a medir el área del predio: incorpora información sobre uso del suelo, vocación productiva, superposición con zonas de protección ambiental y derechos territoriales, lo que convierte el levantamiento en una herramienta de planificación, no solo de registro.

Para el propietario de un predio cafetero en Risaralda, participar en este proceso significa tener por primera vez un plano técnico con coordenadas oficiales, una cabida real certificada y un insumo válido para tramitar crédito agrario, transferir el predio a sus herederos con seguridad jurídica o postularse a programas de mejoramiento productivo.

Lo que el topógrafo necesita del propietario antes de medir

En la práctica, el trabajo de campo en Risaralda es más eficiente cuando el propietario aporta desde el inicio el folio de matrícula inmobiliaria, la escritura pública más reciente, los acuerdos de linderos firmados con vecinos colindantes y cualquier plano anterior, aunque sea informal, que haya sido elaborado en procesos anteriores.

Con esa información, el topógrafo puede verificar si los puntos de control del levantamiento coinciden con la descripción legal del predio o si hay discrepancias que deben ser corregidas antes de entregar el informe final a la oficina de catastro o a la notaría.

El levantamiento topográfico en un departamento como Risaralda no es un trámite burocrático: es el punto de partida para que la tierra tenga nombre, área y propietario claro, condiciones que en miles de predios cafeteros todavía están pendientes de cumplirse.

Fuentes

  • IGAC – Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Resolución 529 de 2020 sobre estándares cartográficos y catastrales, 2020
  • DNP – Departamento Nacional de Planeación, Documento Conpes 3958: Política Nacional de Catastro Multipropósito, 2019
  • Superintendencia de Notariado y Registro, Circular Instruccional sobre actualización de cabidas y linderos en predios rurales, 2022
  • Universidad Tecnológica de Pereira, Grupo de Investigación en Geomática y Sistemas de Información Geográfica, publicaciones sobre topografía en zonas cafeteras, 2023
  • Agencia Nacional de Tierras, Informe de avance del catastro multipropósito en departamentos del Eje Cafetero, 2025