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Cartagena, Barranquilla, Santa Marta: lo que la topografía con drone revela en el litoral caribe que el método convencional nunca logró capturar

El litoral caribe colombiano como laboratorio de topografía con drone

Pocas regiones del país presentan tantos desafíos simultáneos para un equipo de medición como el litoral caribe colombiano: playas en retroceso, ciénagas con espejo de agua variable, manglares impenetrables y zonas urbanas de expansión acelerada donde la topografía con drone ha pasado de ser una novedad a convertirse en la única alternativa técnicamente viable para obtener datos confiables en tiempos razonables.

Entre Cartagena de Indias y el Cabo de la Vela, la línea costera cambia de forma permanente por acción del oleaje, los vientos alisios y la sedimentación del río Magdalena, lo que hace que los planos levantados hace cinco años ya no correspondan a la realidad física del terreno.

Por qué la topografía con drone transforma la medición en zonas costeras e inundables

El método convencional de estación total y nivel óptico exige acceso físico a cada punto del terreno, y en zonas de manglar, playones inundables o estuarios con variación de marea, ese acceso simplemente no existe durante gran parte del año.

La topografía con drone supera esa limitación al capturar entre 200 y 500 hectáreas por jornada de vuelo sin necesidad de que el operador pise el terreno húmedo o boscoso, generando nubes de puntos con densidades superiores a 150 puntos por metro cuadrado cuando se utilizan sensores LiDAR montados en plataformas multirrotor.

En los proyectos de recuperación de la Ciénaga Grande de Santa Marta, por ejemplo, los equipos técnicos han documentado diferencias de hasta 1,8 metros entre los modelos digitales de terreno obtenidos con drone y los planos catastrales históricos del IGAC, una discrepancia que tiene consecuencias directas sobre los predios colindantes y sobre las concesiones de uso de agua otorgadas por la Corporación Autónoma Regional.

Qué entrega el topógrafo al concluir la topografía con drone en el Caribe colombiano

El producto de un vuelo fotogramétrico o LiDAR en zona costera no se limita a un conjunto de imágenes: incluye un modelo digital de elevación (MDE) con resolución de dos a cinco centímetros, una ortofoto georeferenciada en el sistema MAGNA-SIRGAS, curvas de nivel cada 25 centímetros para zonas planas y cada 50 centímetros para áreas de transición, y un informe de control de calidad que registra la precisión absoluta verificada en puntos de apoyo terrestre.

Ese paquete de información es el que exigen hoy las curadurías urbanas de Barranquilla y Cartagena para proyectos en zonas de expansión costera, y es también el que requiere el INVIAS cuando adelanta estudios de vulnerabilidad para vías como la Troncal del Caribe en los tramos afectados por erosión marina.

Factores técnicos que condicionan la calidad del vuelo en el litoral

Volar sobre el Caribe colombiano no es igual a volar sobre el interior del país, y cualquier topógrafo con experiencia en la región lo sabe desde antes de programar la misión.

  • La salinidad del ambiente corroe conectores y baterías en equipos que no tienen certificación IP55 o superior, lo que obliga a utilizar drones específicamente preparados para ambientes marinos.
  • Los vientos alisios del norte alcanzan rachas de 35 kilómetros por hora entre diciembre y marzo, lo que reduce la estabilidad de plataformas ligeras y puede comprometer la superposición entre fotografías consecutivas.
  • El reflejo especular del agua sobre zonas inundadas genera huecos en la nube de puntos cuando se usa fotogrametría visible, problema que solo se resuelve con sensores LiDAR o mediante vuelos en horarios de baja reflexión solar.
  • La variación de marea en el golfo de Morrosquillo puede superar un metro en 12 horas, lo que exige programar los vuelos en momentos de marea baja y registrar la hora exacta de cada línea de vuelo para correlacionar los datos con los registros mareográficos del IDEAM.

Aplicaciones concretas que ya están en curso en la región

En Cartagena, la Empresa de Desarrollo Urbano adelanta estudios de riesgo en el barrio El Pozón utilizando modelos de terreno generados con topografía con drone para calcular láminas de inundación durante eventos de lluvia extrema, información que alimenta directamente las decisiones de reasentamiento de familias vulnerables.

En Barranquilla, la Alcaldía emplea vuelos periódicos sobre el borde occidental del río Magdalena para monitorear la socavación de taludes y actualizar los planes de manejo de riberas, trabajo que antes requería semanas de campo y que hoy se ejecuta en dos jornadas de vuelo con procesamiento en la nube.

En la Sierra Nevada de Santa Marta, comunidades indígenas Arhuacas han colaborado con institutos de investigación para documentar cambios en la línea de nieves perpetuas mediante comparación multitemporal de modelos obtenidos con topografía con drone, aportando información que complementa los registros satelitales de baja resolución disponibles para esa zona.

Fuentes

  • IGAC – Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Resolución 471 de 2020 sobre especificaciones técnicas para levantamientos con sensores remotos, 2020
  • INVIAS – Manual de Diseño Geométrico de Carreteras, capítulo de estudios topográficos, 2023
  • IDEAM – Estudio Nacional del Agua: dinámica costera y variación de niveles en el litoral Caribe colombiano, 2022
  • Universidad del Norte (Barranquilla) – Grupo de Geomática y Teledetección, publicaciones sobre fotogrametría con UAS en zonas costeras tropicales, 2021
  • Sociedad Colombiana de Ingenieros – Memorias del Congreso Nacional de Topografía y Geodesia, sesión de sensores aerotransportados, 2023